IDENTIDAD
Seguro te has fijado que al cumplir la mayoría de edad las personas deben sacar una cédula o carné de identidad. Ese documento los identifica como ciudadanos de un país y ratifica que son las personas que dicen ser. Pero, ¿acaso una tarjeta de cartón tiene la última palabra sobre mi identidad? ¿Y qué de lo otro que me hace ser yo, como mis sentimientos y mis pensamientos?
Pues bien, esto se debe a que la identidad es algo que a la vez hace referencia a lo diferente y a lo mismo. ¿Cómo? ¿A lo diferente y a lo mismo? ¡Pero si esas palabras son contrarias! Con calma y nos entendemos: la palabra identidad, cuando se refiere a una persona, encierra todas las cualidades individuales que la hacen ser quien es: sus sentimientos, su carácter, su historia… por eso, la identidad hace referencia a lo diferente: a mí, que soy único. Pero por otro lado la palabra identidad también designa lo que es parecido, lo similar, lo igual y, efectivamente, se refiere a todo lo que nos identifica como miembros de un grupo, ya sea el de tus amigos, tu familia, tu región o tu país. Como parte de ese grupo podemos, en el caso de la familia, compartir lazos de sangre, historias de vida, costumbres y formas de hablar que nos determinan y nos hacen particulares. La identidad tiene una escala todavía más alta, que es la identidad nacional. Ésta no sólo se establece por el territorio, sino por las tradiciones, el idioma, la historia compartida, las fiestas, la comida, el carácter, las artes y hasta en el humor, que te hacen ser quien eres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario