JUSTICIA
Imagina que el presidente de un lejano país decidió repartir todas las riquezas del Estado. Llamó a todas las personas y a todas les dio la misma cantidad de dinero. Los niños, los ancianos, los ricos, los pobres, los enfermos… todos, todos, recibieron exactamente lo mismo. De esta manera el presidente deseaba crear el país más justo del mundo.
Con el dinero que recibieron, los ricos pudieron tener más ahorros y se volvieron más ricos. Los pobres pagaron sus deudas y compraron algo de comida y quedaron nuevamente pobres. Los enfermos compraron medicinas y pudieron curarse… ¿Crees que este presidente fue justo?
La justicia no significa darle a todo el mundo lo mismo, sino darle a cada quien lo que se merece o le corresponde. Por eso debemos trabajar para que todas las personas tengan todo aquello que les permita vivir con dignidad. La justicia es para todas las personas y debe regir el comportamiento de todos los seres humanos. Pero como la justicia se identifica con la solidaridad, se aplica de manera especial hacia los más débiles de la sociedad, con el fin de suprimir las desigualdades que comúnmente se presentan.
La justicia se manifiesta en cada momento de nuestra vida, por ejemplo, cuando hablamos bien de los demás, cuando compartimos lo que tenemos, cuando tratamos a todas las personas con respeto y consideración, cuando decimos la verdad. Todos podemos construir la justicia mediante actos muy sencillos que pueden realizarse día a día.

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